Dificultad: Fácil
Tiempo de preparación: entre 1 y 2 horas
Cantidad producida: 500 ml

Ingredientes:

Para hacer 350 ml de pasta de tomate

  • 2,5 kg de tomate pera o similar
  • 2 cucharaditas de sal

Para el kétchup

  • 350 ml de pasta de tomate
  • 50 gramos de azúcar (moreno, panela o refinado)
  • 2 cucharaditas de melaza de caña (opcional, omitir si usas panela)
  • 2 cucharaditas de sal
  • 125 ml de vinagre de kombucha (y un poco más para rectificar la salsa)
  • 3 dientes de ajo pelados
  • ½ cucharadita de pimienta negra molida
  • Una pizca de clavo en polvo
  • Una pizca de nuez moscada
  • Una pizca de canela

Si estás interesado en los fermentados, seguramente el kétchup no sea una de las primeras cosas que te vienen a la cabeza. Casi con toda seguridad te interesa alimentarte de forma saludable, y posiblemente hace años que no pruebas esta famosa salsa (famosa por malos motivos) ni ninguno de los platos que suele acompañar (hamburguesas, perritos o patatas fritas).

Lo cierto es que hacía años que el kétchup tampoco entraba en esta casa, pero desde que hemos descubierto esta receta de kétchup de kombucha, preparado solo con ingredientes naturales y frescos y con el aporte probiótico de la bebida de moda, le hemos vuelto a abrir la puerta para darle un toque de dulzor saludable a las hamburguesas 100% de pasto que nos trae cada mes nuestro amigo Pere Garet de La Font Sostenible (otro día compartiremos la receta de una hamburguesa llena de fermentados que os va a encantar).

Otra posibilidad es que, a pesar de tu interés por los alimentos vivos, sigas “enganchado” al sabor del kétchup. O puede que tengas en casa algún niño o adolescente (¡o adulto!) que se niegue a abandonar ese “chorretón” carmesí lleno de ingredientes artificiales sobre cualquier cosa que ponga en el plato. Si ese es tu caso, tenemos buenas noticias, porque el sabor de esta salsa kétchup casera no tiene absolutamente nada que envidiar a la versión comercial, y además nos aporta todos los beneficios de la kombucha.

La receta utiliza tomates frescos para preparar una pasta de tomate, pero puedes sustituirlos por una salsa de tomate comercial, si puede ser ecològica, que cocines hasta conseguir que se evapore casi toda su agua.

El otro ingrediente esencial de la receta es el vinagre de kombucha. Si no sabes cómo se hace, tienes que venir al monográfico de bebidas probióticas que celebramos el sábado 3 de noviembre aquí en Espai & Seny. Aprenderemos a hacer todo tipo de preparaciones con kvass, kéfir de agua y, por supuesto, kombucha, incluyendo vinagre de kombucha, aliños, batidos y cócteles.

Esta receta está inspirada en la receta de “kombuchup” del libro The Big Book of Kombucha de Hannah Crum y Alex LaGory de Kombucha Kamp, que muy pronto será publicado en castellano por la editorial Diente de León. Os dejamos con ella.

ketchup de kombucha

Preparación de la pasta de tomate

1. Rallamos los tomates con un rallador manual, descartando la piel.

2. Colocamos el tomate rallado en una cazuela con la sal (podemos omitir la sal y añadirla después en el kétchup, pero es bueno cocinar el tomate con un poco de sal para potenciar su sabor).

3. Removiendo con frecuencia para que no se pegue, cocinamos a fuego lento durante 1-2 horas, hasta que se haya espesado bastante y apenas quede nada de líquido.

4. Esperamos a que se enfríe a temperatura corporal antes de hacer el kétchup, para no perder los beneficios probióticos de esta receta.

5. Dependiendo de cuánto tiempo cocines el tomate te quedará más o menos cantidad de pasta de tomate, necesitaremos aproximadamente 350 ml. Si es el caso, adapta las cantidades de la receta de kétchup de más abajo en función de cuánta pasta de tomate obtengas.

Preparación del kétchup fermentado con kombucha

1. Coloca la mitad de la pasta de tomate en una batidora de vaso (si no tienes una, puedes utilizar un procesador de alimentos o una batidora de mano, pero la textura no quedará tan parecida a la del kétchup comercial).

2. Agrega la mitad de los condimentos: azúcar, melaza, sal, vinagre de kombucha y ajo.

3. Pulsa hasta obtener una textura similar a la del kétchup comercial.

4. Coloca la pasta ya batida en otro recipiente y vuelve a hacer lo mismo con el resto de pasta y condimentos.

5. Incorpora a la batidora la pasta que has batido primero y ahora añade las especias: pimienta negra, clavo, nuez moscada y canela. Bate bien y pruébalo, rectificando las especias y el vinagre de kombucha a tu gusto. El sabor final es muy similar al del kétchup comercial (¡pero más rico!).

6. Guarda el kétchup en un frasco de vidrio en la nevera (o si lo prefieres utiliza una botella de cuello estrecho como las que utilizan algunas marcas de kétchup), se conservará aproximadamente durante un mes.

ketchup de kombucha

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